Es una calurosa tarde de verano del 2001. El cabo Julio Tovar López, encargado de “la granja” o criadero de animales menores que los militares tienen dentro de las lujosas instalaciones de la Escuela de Equitación del Ejército (EEE), recoge la orden de un oficial el mayor Julio Curo Maquen, médico veterinario, de recibir a un caballo de nombre “Desbordante”. 

De acuerdo a Tovar, la orden original de trasladar a este caballo viene de un superior en rango: el comandante de caballería Luis Zamudio Pardo-Figueroa

Este equino castaño, que gozaba de una salud espléndida pastaba tranquilamente en un potrero adyacente a la granja.

La canícula de aquella tarde se hacía agradable para Desbordante pues un aire fresco se filtraba por entre los árboles que rodean el escenario; eran sus “vacaciones”, el “premio” por jornadas impecables donde él, un soldado, un equino de gran alzada y corazón enorme, había saltado y hecho lecciones de adiestramiento en campeonatos del año anterior como un semi dios.

Ahora, él estaba tranquilo. En paz. Una paz que no duró mucho para el delicado caballo pues el sonido en la grama de una rama rota por un par de borceguíes lo pusieron en alerta: venían a por él.

PESADILLA EN LA GRANJA

Levantando el cuello y dejando de pastar, Desbordante amablemente entregó la cabeza y permitió que lo lazaran por el cabezón o bozal y lo condujeran a la mencionada granja, como dijimos, a unos metros del pastizal donde él se alimentaba.

Ahí, en la granja, lo recibió Tovar quien contó que (el caballo) “no padecía enfermedad alguna y gozaba de buena salud y no había razón para sacrificarlo”.

En aquel desaseado lugar esperaban –según Tovar- tres sujetos, dos varones y una mujer a los que se incorporó el mayor Curo. Los primeros no eran militares y habían ingresado en secreto a la EEE en una camioneta con tolva. Zamudio, de quien nació la orden de acuerdo a Tovar, no estaba; astutamente no daría la cara.

...paz que no duró mucho para el delicado caballo pues el sonido en la grama de una rama rota por un par de borceguíes lo pusieron en alerta: venían a por él.

Tovar no entendía la escena hasta que vio cómo uno de los varones civiles estrelló la parte posterior de una enorme hacha en la testuz de Desbordante. El primer golpe pilló al animal ya estresado pues minutos antes y al llegar a la granja, escucharía los chillidos de los cerdos ahí criados sin condiciones higiénicas mínimas. La paz de Desbordante no duró mucho. No duró nada.

El ataque inicial del hachazo en la cabeza del animal no surtió el siniestro efecto, no obstante el hueso de la frente se rompió en pedazos. El caballo se desesperó de dolor, por lo que Tovar y los demás tuvieron que cercar más al castaño y acosarlo. Un segundo y tercer golpe lograron su macabro cometido: terminar de romper la testuz en un doloroso trance que Desbordante soportó mejor que muchos soldados y oficiales sometidos al combate.

estampa ecuestre 2012: un ejemplo de lo que pasa en la eee.
desde la izq. de a pie: RISUEÑOS Y VICTORIOSOS ricardo moncada y marco vásquez patiño. ambos estarían vinculados a una poco clara compra de caballos para los juegos bolivarianos del 2013, adquisición donde presuntamente falleciera un equino de hipotermia en la frontera con bolivia según investigación de la policía y fiscal.
no obstante estar comprometido en la indagatoria de esta bizarra operación y según compañeros de armas sin reunir méritos académicos suficientes, vásquez patiño fue ascendido a general en 2015 durante la gestión de ollanta humala.
foto: eee (pública).

Aquella artillería miserable de golpes de hacha provocó que Desbordante tambaleara y al final –como un valiente- cedió de a pocos y claudicando se echó jadeante: agotado y asustado mas no rendido. 

Ahí, los sujetos, la mujer y a la vista de un asustadizo Tovar y un impasible Curo arremetieron -como zombies o vampiros de apocalíptico film- contra el caballo que aún con un resto de vida recibió sendos machetazos en la yugular para después ser destazado por la panza y golpeado con la –ahora sí- parte filosa del hacha en las extremidades a fin de dejarlo sin patas. Las mismas que meses atrás habían sorteado obstáculos y ejecutado gimnasias inmaculadas en picaderos de adiestramiento.

La carne se la llevaron los tres misteriosos personajes; en tanto, menudencias y patas fueron arrojadas a los cerdos que ahí, en la granja, eran cebados porque -entre otras cosas- la EEE sirve también para ello: para que los cerdos que lleguen ahí se ceben.

Así terminó el servicio al país de este caballo, de este soldado. Torturado dentro de las instalaciones de un centro académico del ejército peruano.

Todo esto que se relata no es sacado de una novela gore ni de la mente tortuosa de este cronista. 

Todo es contado de primera mano por el cabo y otros testigos según la pesquisa e informe hecho por Miguel Aliaga, oficial de caballería que indagó con posterioridad la muerte de Desbordante.

“CONOCIMIENTO, COMPLICIDAD Y NEGLIGENCIA”

Maestro en equitación graduado en Argentina y con un extenso palmarés deportivo en disciplinas ecuestres, Miguel Aliaga Hinojosa es un coronel de caballería hoy en situación de retiro quien dio cuenta de los luctuosos hechos descritos anteriormente a través de un legajo oficial indagatorio que él mismo realizó –con ayuda de técnicos de inteligencia del ejército- cuando en aquel verano del año 2001 Aliaga fue destacado a la EEE.

El ataque inicial del hachazo en la cabeza del animal no surtió el siniestro efecto, no obstante el hueso de la frente se rompió en pedazos. El caballo se desesperó de dolor, por lo que Tovar y los demás tuvieron que cercar más al castaño y acosarlo...

Al asumir su puesto y al percatarse de las circunstancias anómalas traducidas en la desaparición de equinos, Aliaga decidió actuar y encabezar esta pesquisa. Documento al que tuvimos acceso en exclusiva.

El informe concluyó que estas espantosas y oscuras acciones se dieron –según declaración de testigos entrevistados- con la anuencia, ya sea por complicidad o negligencia (directa o indirecta) de los oficiales que cumplieron servicio en la EEE al mes de diciembre del año 2000 y en aquel verano del 2001

<<Puedes leer en EXCLUSIVA el informe haciendo clic AQUÍ>>

En efecto y según el documento, “conocimiento, complicidad y negligencia” de los oficiales destacados fue lo que selló el legajo en función a las declaraciones de los testigos. 

“Todas son manifestaciones tomadas a los testigos de los hechos y forjadas en el informe”, detalla Aliaga. Sin embargo, reflexiona a propósito de los hechos ahí descritos que:

“En un centro de equitación como la EEE, se le debería rendir honor al caballo como compañero antaño de batallas y ahora como compañero de deporte porque no somos matarifes; los ciudadanos no pagan sus impuestos para formar a matarifes en sus centros académicos”.

La bronca es grande en este oficial quien –pese a la indagatoria- no tuvo eco por aquel entonces entre las autoridades de control del ejército peruano.

En efecto, inexplicablemente –de acuerdo al informe- los oficiales que estuvieron de servicio en aquel momento no pasaron por pericia legal alguna, investigación o pruebas psicológicas; menos fueron sancionados.

Yendo más lejos, muchos de estos oficiales cuyos nombres aparecen en la investigación, regresaron en los años posteriores a la EEE. 

Es el caso de Javier Rivera Chávez (actual subdirector académico de la EEE) y César Barzola (nombrado por una investigación policial y fiscal en 2014 por otra muerte -poco clara- de un caballo por hipotermia en la frontera con Bolivia). Así como Antonio Peirano Aranibar, Carlos Rivera Donoso (quien estuvo de capitán de guardia el día en que mataron al Desbordante) y Jair Yesquen Aspíllaga (este teniente retirado es editor de una revista de equitación: Paso Galope que curiosamente tiene una "sección veterinaria" que vela por el buen cuidado de los caballos).

“Todos estos oficiales debieron haber conocido los hechos y su error –en el mejor de los casos- sería una enorme falta de control y negligencia”, explica Aliaga. “Ellos (los oficiales) debieron ver, debieron informar, debieron dar cuenta y no pasó nada”.  

el coronel en su laberinto | miguel aliaga | según él, ningún oficial investigado en su legajo fue sancionado. foto: lamula

El informe fue elevado a la inspectoría del órgano académico de vela por la EEE, pero no hubo respuesta y –como se mencionó- no se ahondó la investigación y menos hubo sanción administrativa o penal.

2005: UN PROYECTO TRUNCO, YEGUAS, HAMBRUNA Y ABORTOS

Cuatro años después, para maximizar recursos presupuestales del ejército y generar eficiencia económica y autosostenibilidad financiera de cara a dejar de depender de partidas presupuestales del Ministerio de Defensa y permitir descargar cargas económicas que signifiquen –por ejemplo- no comprar caballos de lujo a la vez que se transfiere aquel costo al bienestar de un soldado en el VRAEM, por orden del Comandante General del Ejército se diseña un plan estratégico (donde Aliaga -destacado nuevamente en la escuela- participó de manera activa) para implementar un criadero en las instalaciones de la EEE.

...los oficiales que estuvieron de servicio en aquel momento [de la matanza] no pasaron por pericia legal alguna, investigación o pruebas psicológicas; menos fueron sancionados.

Tuvimos acceso al documento que dio forma al proyecto y éste -de acuerdo a sus objetivos- no sólo iba a permitir la cría y posterior ahorro de dinero evitando comprar caballos en el extranjero, sino economías a escala en alimentación pues se invirtió en sembrar un forraje de alta calidad alimenticia en el extenso terreno de la escuela con riego tecnificado lo que iba a permitir en diez años -y a decir del plan- contar con ganado propio de primera calidad deportiva y hasta generar una oferta local en caballos que iba a alimentar la caja de la EEE (y otras unidades montadas) de manera sostenida y transparente.

Con un reglamento aprobado por los altos mandos del ejército se inició el proyecto en el 2005 con la crianza de caballos alemanes Holstainer, se importó el pasto y se construyó el sistema de riego tecnificado. Todo, usando la caja y dineros del club civil anexo a la EEE.

El proyecto ya en marcha dejó en el 2006 un lote de 11 yeguas preñadas por un padrillo y por tecnología in vitro vía pajillas de semen, un pasto crecido por encima de 1.2m y tuberías instaladas. Decimos dejó porque en diciembre del 2005 en pleno ecuador del proyecto éste se truncó. Mutilación que coincidió con un cambio en la alta dirección de la EEE, siendo el nuevo director de la escuela Enrique Bodero Saettone

Aliaga quedó fuera del proyecto y de la EEE en diciembre de aquel año y trasladado a Iquitos.


BODERO SAETTONE. DURANTE SU GESTIÓN y según fuente, LAS YEGUAS FINAS CON CRÍAS DE SANGRE HOLSTEINER DE LA REMONTA DE LA EEE ABORTARON LOS PRODUCTOS HABIDA CUENTA QUE LAS MADRES NO FUERON bien ALIMENTADAS.
FOTO: EEE (PÚBLICA).

“Todo hace entrever que no se les dio de comer a las yeguas madres. Ello habría provocado que 10 de ellas –desnutridas y famélicas- abortasen y la única que parió botó un producto deficiente que murió al poco tiempo”, sospecha Aliaga Hinojosa.

Pero, ¿por qué se permitió ello?

Consultamos a Aliaga –quien fue testigo de parte del proceso- y éste no detecta la razón por la que los mandos de ese entonces de la EEE reaccionaron así con un proyecto que iba a beneficiar al ejército y a la caja de éste.

Por su parte, contrastamos con Bodero Saettone, el comandante que "heredó" el proyecto y esto es lo que nos dijo:

"Al ser un centro académico, la EEE no puede dedicarse a la crianza de ganado. No tenemos la infraestructura necesaria ni los recursos ni el presupuesto. Por eso es que no pudimos salvar a los productos [potrillos], no teníamos medicinas. Las cinco (sic) yeguas sí fueron alimentadas pero sus vientres eran de mala calidad porque no se hizo el estudio bien. Y no abortaron, nacieron los potrillos sólo que en mal estado de salud".

Al consultarle respecto a que la orden de criar caballos en la EEE vino del Comandante General del Ejército, Bodero volvió a deslindar:

"Por reglamento, las unidades montadas del ejército peruano no son de cría. No podemos criar porque no tenemos las condiciones adecuadas de cría ni de veterinarias necesarias. Para eso existen las 'remontas' [criaderos] de Chorrillos en Lima y de Locumba en Tacna".

No obstante, este portal tuvo acceso al reglamento firmado por el entonces Comandante General del Ejército, Luis Alberto Muñoz que da cuenta de que -entre otras cosas y pese a la restricción mencionada por Bodero- la EEE debió criar a las yeguas y sus potrillos dentro de su recinto académico:

la orden vino de arriba y decía "CRÍEN": reglamento firmado por alto mando. foto: ejército del perú.

Por último, el exdirector de la EEE reflexionó así a propósito de las investigaciones y hechos narrados por testigos respecto al trato a los animales:

"Yo creo que son cosas que vienen de personas malintencionadas. Yo he sido director [de la EEE] en dos ocasiones y nunca he visto hechos de esta naturaleza. No tiene sentido porque nosotros amamos a los caballos. Somos un grupo de oficiales que monta en la escuela aún, ahí estamos a disposición de la prensa para aclarar lo que sea necesario".

COMPRAS “A LO LOCO”

Más allá del tópico económico y financiero que iba a convertir a la EEE en una institución eficiente en términos de inteligencia de negocios y con altos estándares gerenciales y de gestión, y más allá de las razones poco claras que habría tenido la dirección para –en el 2006-  presuntamente "dejar morir de hambre" como relatan algunas versiones a once animales y sus crías; bien, más allá de ello, todo indicaría que subyace una recurrente “afición” de maltrato para con los animales militares.

Esto nos da un indicio de que "algo" o "alguien" está haciendo las cosas extremadamente mal. También otorga pistas del por qué ocurren estas situaciones en el ejército donde sin mediar explicación técnica, veterinaria y científica fáctica muere el 17% de animales de un lote de 272 comprado durante la gestión de Ollanta Humala y donde se gastaron S/.10 millones. 

En tanto, en clubes civiles y privados la tasa de mortandad de equinos es cero o casi nula: es el caso del Club Hípico Peruano y Club Ecuestre Huachipa donde -según sus autoridades- se consignan al año a lo más una muerte de un caballo, ya sea por vejez o cólico u otro mal. Para el caso del ejército peruano, en tres años han muerto 47 animales desde el 2013 a la fecha.

Aliaga ensaya una reflexión final:

“Hay dos problemas, primero nos obligan a gastar millones en un producto que no es prioritario para nuestro desempeño bélico (el caballo); y como no es prioridad, no se programa. Entonces y en segundo lugar, la compra y venta está en función a la buena o mala gestión de autoridades no capacitadas para hacer ello. Por estos dos fenómenos es que surgen situaciones y compras poco claras y transparentes que nadie audita o investiga”.

Y respecto al proyecto que se truncó en la EEE, concluye: “Justamente se tienen que gastar S/.10 millones en caballos porque este proyecto que teníamos en la EEE se lo tumbaron por intereses aún no definidos”.  

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Foto de cabecera: Jobrame.blogspot.pe

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